La pandemia generada por el COVID-19 ha tenido efectos impensados. Con más de 2.500.000 personas infectadas y 184.000 muertes a la fecha, lleva a replantearnos muchos aspectos de nuestra situación actual y como impactará ello en nuestro futuro, no tan lejano.

En términos de negocios, las crisis obligan a cambiar intempestivamente los procesos establecidos o el “status quo”, presentándose así la oportunidad para la materialización de riesgos de fraude o corrupción, nuevos o ya conocidos.

Una situación recurrente y nueva en muchas empresas es la implementación del Home Office. ¿Cómo se controla la seguridad cuando no se usan los mismos métodos de protección de datos, o bien, los empleados utilizan sus propios equipos desktops o portables?

Adicionalmente, y con un impacto potencialmente mayor, ciertas industrias (principalmente las relacionadas con el sistema de salud) se encuentran bajo una gran presión para responder a las circunstancias actuales. Bajo esta realidad, aparecen quienes quieren aprovecharse de la situación para actuar en beneficio propio, ya sea a través de sobreprecios o pedidos de sobornos en las contrataciones, sustracción de elementos con alta demanda (por ejemplo: alcohol en gel, mascarillas u otros elementos de protección sanitaria), divulgación de información confidencial, entre otros.

En este contexto, es esencial que cada empresa actualice (o realice, si aún no lo tiene) su propio mapeo de riesgos, evaluando e identificando aquellas situaciones de vulnerabilidad a las que está expuesta y que pueden ocasionarle grandes pérdidas económicas o impactar negativamente en su imagen.

En Crearis Latam estamos para apoyar a los Clientes en este proceso, promoviendo la generación de valor agregado en sus negocios y brindando servicios con enfoque práctico y a medida de las necesidades.

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