Existe una historia que cuenta las experiencias de unos investigadores sobre una población de monos en una isla cercana a Japón. Los mismos hacían experimentos sobre el aprendizaje y quisieron que los monos se pudieran alimentar de papas. Estos al verlas sucias con tierra las rechazaban. Tiempo después una mona joven observó que lavando las papas en el río se podían comer sin problemas. La mona enseñó a los jóvenes del grupo a realizar la tarea y la costumbre se fue esparciendo en la población. Y la historia dice que cuando se alcanzó al mono número cien se llegó a la masa crítica y la enseñanza se esparció de manera total a la población de los monos, incluso de islas vecinas donde no había contacto. Se había creado un campo de comunicación abierta donde cada uno tiene acceso a la misma información.


Esta historia es tan atacada por inexistente por los cientistas como defendida de manera cuasi religiosa por los cultores de posiciones alternativas.


Pero hay algo conceptual e intuitivo en la historia (que si fuera ficcional tiene más valor por la creatividad de su autor) que vale rescatar. Cuando un cambio es compartido, se da formación en consecuencia, forma parte de lo cotidiano y es percibido como positivo por el grupo, consigue imponerse y ser parte de su cultura.


Desde el compliance, para impulsar los objetivos del programa es fundamental buscar nuestro centésimo mono. Una vez que lo encontremos el compliance tendrá su certificado de ser parte de la cultura de la organización.


Desde Crearis Latam queremos acompañarte en ese desafiante camino. 

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